| En sus orígenes el garrafón era una especie de mito o leyenda. Nadie sabía si existía en realidad. Pero poco a poco se fue integrando en nuestras noches de marcha sin que pudiéramos hacer nada por evitarlo. En sus primeras apariciones en los bares y discotecas creo que se lo daban a probar a los más borrachos, que después de tomarse sus 6 ó 7 copas en el ya casi olvidado botellón, podían beberse lo que fuera...Más que nada, porque en los buenos tiempos los más fuertes podíamos bebernos hasta media botella!! Claro, que el botellón podía durar varias horas, te sentías relajado, no pensabas en salir corriendo delante de la policía ni en esconderte en lo más profundo de un parque para que nadie te viera. El botellón era parte de la cultura española. No sólo consistía en beber. Al menos en mi opinión era la mejor de las formas de empezar la noche. Hablabas, te tomabas algo, y todo por un precio razonable. Es más, en muchas ocasiones el botellón no sólo era el principio de la noche sino el plan de la noche. Es cierto que, aunque hablo en pasado, el botellón no ha desaparecido del todo, de hecho hay ciudades en las que todavía no está ni siquiera mal visto. Pero yo os hablo desde el punto de vista de una madrileña que ha visto cómo el gobierno ha cambiado la forma de divertirse de los jóvenes...y no para bien, sino para mal. Está claro que los ruidos y la higiene es lo principal, pero con multar al que no limpie o al que supere los límites de ruido permitido, solucionado. Pero dejando esto a un lado, no puedes prohibir a una persona beber en la calle una cerveza o una copa así, sin más, y mucho menos ofreciéndole a cambio el garrafón de los bares y discotecas del que hablaba al principio. Y es que hemos llegado a un punto en que, al menos en mi cuidad, es prácticamente imposible |
encontrar una copa decente, y encima los precios no paran de subir. Si queremos saber lo que bebemos tenemos que beber en la calle de una botella comprada por nosotros mismos, pero entonces nos arriesgamos a que nos multen. Así que nos resignamos a beber garrafón, sabiendo lo perjudicial que puede llegar a ser para nuestra salud. Y lo que es peor, la mayoría de la gente ya se ha acostumbrado al sabor y lo beben con alegría. Y sólo se acuerdan de que no bebieron ron o whisky de verdad cuando se levantan con esa resaca que todos conocemos.
Pero no debemos permitir que jueguen con nosotros de esta manera. La culpa es nuestra. Si nadie se pidiera esas copas de mierda el garrafón desaparecería. Ya que el botellón no lo podemos recuperar, al menos de momento, recuperemos las copas de verdad. Yo propongo salir con petaca, y pedir sólo refrescos. Y lo digo en serio. No vuelvo a beber garrafón.
PD.- Espero que no parezca el post de una alcohólica ;)
